La estrategia de comunicación social

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Por: Alberto Ramos García / A Fuego Lento

@beto230

En la actualidad la comunicación social se ha convertido en uno de los pilares que sostienen y legitiman constantemente a los gobiernos democráticos. Comunicar eficazmente se ha convertido casi en una obsesión para todo aquél que tenga altas aspiraciones políticas, sin mencionar que cada año la inversión que se hace para crear perfiles virtuosos o diseñar slogans de alto impacto mediático, suma cantidades millonarias que van directo a las cuentas de prestigiadas agencias de comunicación y marketing político.

Chiapas ha sido terreno fértil para este negocio, en parte por la poca pericia de algunos personajes públicos para comunicar un mensaje en el que se evite que se entienda lo que no se dijo, ni se diga algo que no se entiende.

Muestra de lo anterior es, por ejemplo, la cuestionable estrategia de comunicación social de Juan Sabines Guerrero. En seis años no se logró mandar los mensajes adecuados a la ciudadanía, ni siquiera cuando se trataba de ensalzar los aciertos de la administración. Por desgracia, el tema del apoyo a adultos mayores, ciudades rurales, biodiesel acaparó la agenda mediática, y se convirtió en “el tema” prioritario también para la ciudadanía.

Asimismo, quedó evidenciado que la capacidad de respuesta mediática en tiempos de crisis requiere de experiencia profesional, sensibilidad ante la situación y disposición para asumir responsabilidades. Lamentablemente, tampoco fue el caso de la administración sabinista.

En 2008, en medio de una crisis económica global que presurizó todo el sistema internacional incluyendo a México, la estrategia de comunicación del gobierno federal perdió una oportunidad de oro para enumerar las fortalezas macroeconómicas nacionales y atribuírselas directamente a las administraciones panistas. En cambio, se optó por una estrategia mediática que minimizó la situación, calificándola de un “simple catarrito”, y justificó el limitado crecimiento anual, el alto nivel de desempleo y la desaceleración económica, por una crisis que –por primera vez- venía “de fuera”.

Incluso en días recientes, se ha escuchado a Antonio Sola, mente maestra detrás de la estrategia mediática de la campaña electoral de Felipe Calderón y creador del slogan “Un peligro para México”, hacer duras críticas a la comunicación de la administración calderonista, calificándola de “nefasta”. No le falta razón, sino memoria a Sola para hablar del asunto.

Con el regreso del Revolucionario Institucional a la Presidencia, y el perfil pragmático de la administración de Enrique Peña Nieto, pronto se ha hecho manifiesto el cambio de estrategia mediática dictada desde la Oficina de Presidencia.

En un contexto de desaceleración económica mundial como el que se vive actualmente, las prospectivas de crecimiento previstas por el gabinete económico al inicio de la administración han tenido que ser re-evaluadas y ajustadas a la realidad nacional. El Presidente sabe que el efecto multiplicador del gasto público no tendrá efectos inmediatos, por eso tenía que lograr este efecto a través de la comunicación efectiva; adelantarse a la percepción de una economía con freno de mano.

Este giro en la estrategia de comunicación ha dado sus primeros resultados: en los poco más de seis meses de administración priísta, las encuestas realizadas por casas encuestadoras como “Consulta Mitofsky” revelan que hoy los temas que más preocupan a la ciudadanía ya no giran únicamente en torno a la seguridad. Hoy la ciudadanía ha retomado el interés en la economía, lo cual demuestra que la desaceleración económica llegó ya al bolsillo de la población, pero también que el gobierno ha sido eficaz al comunicar las principales directrices del proyecto sexenal.

Así, queda demostrado que la administración actual no sólo está

consciente de la importancia de emprender acciones públicas para el logro de los objetivos nacionales, sino también del papel fundamental de una estrategia comunicacional paralela. Las obras importan, comunicarlas también.

ENTRE LÍNEAS…

Pues, hubieron varias preguntas sin respuestas el día de ayer: Qué hay de fondo, en ese fast track, por privatizar a SMAP?:

- Robos millonarios?

- Impunidad a los saqueadores?

Borrar toda huellas existentes en la administración del dinero recaudado por los servicios públicos que oferta dicha dependencia municipal

Sin embargo, a la pregunta expresa de mi cuenta de Twitter @beto230, Qué hay de fondo, en ese fast track, vino una respuesta inmediata de la cuenta de Twitter del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez ,@TuxtlaComunica: Alberto, en este caso existe total transparencia. Transparencia Mexicana vigilará el proceso de licitación.

Y vino el reviré: Bueno, los ex gobernadores Pablo Salazar Mendiguchía y Juan Sabines Guerrero, usaron como “biblia” a Transparencia Mexicana, ambos, salieron “quemados”, o no es así?.

Pues, el tristemente célebre de Javier Álvarez Ramos, sigue pensando absurdamente que el autor de la columna político A Fuego Lento, “reparte líneas” periodísticas para denotar contra él, pobre, diablo, sin comentarios.

Finalmente: No salió nada del gran honor(Palacio de Gobierno), seguimos en espera, aunque puede haber sorpresas en tres de los nombramientos. Al tiempo, gracias a Dios que es viernes.

 

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